La nueva Escuela Taller

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Colombia ha generado un modelo propio de las Escuelas Taller, lo que empezó en España como una iniciativa de recuperación física de construcciones y hoy gracias al Ministerio de Cultura y al apoyo de cooperantes como AECID, OIM, CAF, se consolida en Colombia como un programa transformador de vidas.

Efectivamente el mundo tiene la atención puesta en este modelo; en estos tres meses al frente de la coordinación de las Escuelas Taller de Colombia: Herramientas de Paz, he tenido la oportunidad de presentar el programa a un nobel de paz, a cuatro congresistas norteamericanos, a representantes de la embajada de Estados Unidos, de la Cámara de Comercio de Oficios de Alemania, de la Organización Nacional de Migraciones, a la Agencia de los estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y recientemente ante un grupo de invitados en la Embajada de Francia.

Pero más allá de estos encuentros, están las voces de quienes construyen la razón de ser del programa, los jóvenes: un cubano que dejó su formación de ingeniero para hacer un intercambio y venir a aprender de oficios a la Escuela Taller de Bogotá; el egresado de la escuela taller de Tunja, se sumó a los seis estudiantes becados por el Ministerio de Cultura, en el programa de Restauración de la Universidad Externado. En Supatá vive el mejor carpintero del pueblo, egresado de una de nuestras Escuelas, quien decidió vivir la vida en el campo y no en la gran ciudad “donde a veces uno se pierde”.

He conocido los que dejaron la calle y las drogas, y hoy su vida tiene sentido luego de haber pasado por la experiencia de ser formados en la Escuela Taller. Tendría que contar más de 500 historias, número de beneficiados este año, quienes reciben una “beca de formación, alimentación y transporte”.

Hoy cuando el país empieza a respirar nuevos aires, las Escuelas Taller se convierten en un modelo ideal para hacer parte de su implementación, pues cuando el país vivía la guerra, nosotros, que llevamos más de 20 años de estar en Colombia, ya practicábamos la paz.

Hoy de la mano del director de Patrimonio, Alberto Escovar, estamos pensando unas nuevas formas de llegar a los jóvenes, de convertir los talleres en aulas, resaltar la labor de los maestros, convertir las ciudades en escuela permitiendo que sus espacios apoyen la formación de los aprendices. Estamos buscando alternativas para que los empresarios piensen en la importancia de la educación dual en sus espacios de producción. Pronto tendremos una nueva mirada de formación, donde se reivindica el aprendizaje de los oficios, en un país de oficios, por ello se acompañas procesos para lo que será el fortalecimiento de la educación terciaría. Seguimos cambiando con el país, manteniendo nuestro lema: aprender haciendo.

Carlos Augusto Albán Vela
Coordinador Escuelas Taller de Colombia: Herramientas de Paz